“La historia de la frutilla blanca: un viaje desde Chile hasta Europa

La historia del origen de la fresa que conocemos hoy es fascinante, ya que no ocurrió de manera natural. La fresa roja carnosa es un híbrido de dos especies: Fragaria virginiana y Fragaria chiloensis. A principios del siglo XVIII, un curioso francés llegó a Chile en una misión encomendada por el rey Luis XIV. Amedée François Frézier, interesado en la flora y fauna nativa de Chile, se topó con una especie que llamó su atención: una variedad pálida de fresa que los mapuches cultivaban y conocían como kelleñ en mapudungun.

En su exitoso libro titulado "Viajes por los mares del sur", Frézier describió la fresa como "Fragaria chiliensis, fructu maximo, foliis carnosis hirsutis, vulgo frutilla". Lo que más le sorprendió fue el tamaño enorme de los frutos en comparación con las fresas europeas conocidas. La intención de Frézier era cultivarla, pero sus primeros intentos fracasaron, ya que desconocía que las plantas de fresa tenían sexos separados: solo las plantas femeninas producían frutos. Por lo tanto, lo que Frézier llevó a Francia eran solo plantas femeninas con frutos. La fresa chilena se propagó por gran parte de Europa gracias a su reproducción por esquejes, adaptándose mejor en climas costeros.

A partir de 1740, botánicos del Reino Unido informaron haber obtenido frutos de las plantas chilenas, pero de tamaño menor al descrito por el francés y con un sabor no muy bueno.

En 1764, Antoine Nicolas Duchesne, un joven naturalista, descubrió que todas las plantas de fresa llevadas a Europa eran femeninas y que sus estambres atrofiados no producían polen. A Duchesne se le ocurrió, debido a la similitud entre las plantas, hacer crecer fresas chilenas y Fragaria muschata en maceteros cercanos. Tuvo éxito: la fruta resultante era una belleza extraordinaria, homogénea, roja y aromática. Sin embargo, la gran decepción fue que las semillas de este cruce no producían plantas. No obstante, sus experimentos continuaron; esta vez cruzó la fresa chilena con Fragaria virginiana, una especie de América del Norte. Este cruce fue un éxito: el fruto era de gran tamaño, rojo, de buen sabor y además producía semillas viables. Así nació en 1765 el primer híbrido fértil derivado de la fresa chilena, bautizado por Duchesne como "Frutilla Piña" o Fragaria X ananassa. Era una planta hermafrodita perfecta, lo que significaba que podía polinizarse sin necesidad de cultivarla cerca de otra especie. A partir de este punto, el mejoramiento genético posterior ha permitido crear las diferentes variedades de fresas comerciales, todas derivadas de la fresa chilena.

Referencia: Gabriel León. 2017. La ciencia pop. Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.

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